I. Díez López, M. P. Redondo, M. Alonso Franch, D. Redondo, A. Arranz, M. J. Martínez Sopena.
Endocrinología y Nutrición Pediátrica. Servicio de Pediatría del Hospital Universitario de Valladolid. Área de Nutrición y Bromatología, Departamento de Pediatría de la Facultad de Medicina de Valladolid.
En los últimos años asistimos a un alarmante incremento, tanto de la prevalencia, como del grado de obesidad en la población infantojuvenil en nuestro medio, de tal manera que actualmente se considera una auténtica epidemia y un problema de salud pública de primera magnitud que es necesario controlar desde su inicio, siendo el papel del pediatra fundamental en la detección y tratamiento de la misma.
Estudiar el cambio producido en las últimas décadas en los parámetros antropométricos, así como en los índices ponderoestaturales comúnmente utilizados en la catalogación de la obesidad en la población escolar de nuestra comunidad.
Se tomaron medidas somatométricas completas que incluían peso (kg), talla (m), perímetros (cm) y pliegues cutáneos (mm), en dos muestras representativas de escolares de nuestra comunidad, separadas por una década. La primera muestra (Arranz años 87-88) estaba constituida por un total de 3.100 niños (1.542 niños y 1.558 niñas) con edades comprendidas entre los 6 y los 14 años, la segunda muestra (años 97-98) reunía un total de 4.904 niños (2.436 niños y 2.468 niñas) de edades comprendidas entre los 3 y los 18 años; del total muestral, en este caso hemos seleccionado el intervalo de edad entre los 6 y los 14 años para realizar las comparaciones. Las medidas antropométricas fueron recogidas por el mismo explorador, para minimizar el sesgo interobservador, siguiendo protocolo previamente estandarizado y utilizando material validado. Se calculó el índice de masa corporal (IMC) para realizar las catalogaciones nutricionales. Para comparar las variables se calculó la Z score utilizando como valor 0 (patrón de referencia) la media y la desviación estándar (DS) para cada grupo de edad y sexo, y para cada variable en la muestra de los años 87-88. Se realizó un análisis descriptivo de las mismas a través del programa estadístico SPSS, por grupos de edad y sexo estimando además la distribución en percentiles. Comparamos los resultados obtenidos mediante la t de Student (nivel de significación p < 0,05).
Se evidencio un incremento secular, tanto de la talla como del peso en nuestra población entre los dos grupos estudiados, tal y como se refleja en la siguiente Tabla I:
| Z score (incremento) Castilla y León |
Peso | Talla | IMC |
|---|---|---|---|
| Promedio niños | 0,09 | 0,13 | 0,05 |
| Promedio niñas | 0,23 | 0,40 | 0,13 |
El IMC también se incrementa en ambos sexos y para cada uno de los grupos de edad, siendo más evidente en las niñas. Estos incrementos son estadísticamente significativos (p < 0,05) Paralelamente se observa una disminución del perímetro braquial junto a un incremento de los pliegues tricipital y subescapular, lo que evidencia- al menos a regionalmente- un aumento de la grasa corporal y/o un cambio en la distribución de los compartimentos corporales (masa grasa y masa magra).
Nuestra población escolar ha sufrido un incremento, tanto de talla, como de peso, lo que se traduce en un incremento en los índices ponderoestaturales (IMC) siendo este más acusado en ambos sexos y en cada uno de los grupos de edad.
A. Bercedo Sanz(1), C. Redondo Figuero(2), R. Pelayo Alonso(1), Z. Gómez Del Río(1), M. Hernández Herrero(3), N. Cadenas González(3).
(1) Centro de Salud Meruelo. Centro de Salud Gama; (2) Centro de Salud Vargas, Santander; (3) Hospital Comarcal de Laredo, Cantabria.
La influencia que los medios de comunicación tienen en la sociedad actual es de tal magnitud, que se han convertido en verdaderos competidores de la familia y la escuela en la formación y educación de los niños, y de forma especial en los adolescentes. Por este motivo, se ha realizado un estudio sobre el uso de los distintos medios de comunicación en los adolescentes (televisión, móvil, ordenador, internet, y videojuegos), y su repercusión en la salud y el desarrollo.
Encuesta transversal realizada a 884 adolescentes de 14 a 18 años de Cantabria, que cursaban 3º y 4º de ESO en los Colegios/Institutos pertenecientes a seis poblaciones de Cantabria en junio del 2003. Se solicitó a la Consejería de Educación y Juventud una relación de todos los centros escolares y del número de niños de la edad del estudio que acudían a los mismos. Se obtuvo la conformidad y autorizaciones de los colegios participantes así como el consentimiento firmado de los padres. La población inicial de estudio constituida por 1115 alumnos, se redujo a 884 debido a la ausencia de algunos alumnos durante la realización de la encuesta, la negativa de los adolescentes o de los padres a su realización, o la existencia de encuestas incompletas o no válidas. El análisis estadístico consistió en una estadística descriptiva de las variables, y posterior análisis mediante pruebas bivariables y multivariables.
El número total de encuestas validadas fue de 884 adolescentes que representó el 79,3% de la población de estudio (n=1115). Todos los adolescentes refirieron televisor en su domicilio, existiendo un 24% de familias con cuatro o más televisores. La presencia de los distintos medios de comunicación en la habitación del adolescente fue del 52,5% para la TV, 57,8% para el ordenador, 52% para el internet y 38,7% para la vídeoconsola, siendo el radiocasete y el compact-disk los más presentes en el dormitorio con un 76,8% y 67,4%, respectivamente. Los adolescentes ven una media de 3 h/día de televisión entre semana y 3,2 h/día el fin de semana, del 37,3% que usan la vídeoconsola entre semana lo hacen una media de 0,7 h/día (42 minutos), y una media 1,1 h/día (66 minutos) en el caso del 46,6% de adolescentes que usan la vídeoconsola el fin de semana. En el 36,9% que usa el internet entre semana, lo hacen una media de 0,8 h/día (48 minutos), y una media de 1,1 h/día (69 minutos) en el 36,5% que se conecta el fin de semana. El 87,2 % de los adolescentes tienen móvil siendo las mujeres adolescentes las que más disponen del mismo (91,6% frente al 82,4%, p < 0,001), y la media de edad del primer móvil es de 13 años. El gasto en teléfono móvil es de 16,47 €/mes y la función del móvil que más utilizan es el envío de mensajes. El 46,4% de los adolescentes llevan móvil al instituto y refieren que en sus domicilios existe una media de 3 móviles por familia. El 82,1% de los adolescentes navega solo en internet y de forma significativa los varones prefieren navegar y bajarse juegos de la red, mientras que las mujeres chatean y envían más correos electrónicos. El 62% de los adolescentes ha acudido a una ciberteca, y un 40,8% ha visitado una página pornográfica en internet, siendo los varones los que más las visitan (33,1% de varones frente al 7,7% de mujeres, p <000,1). El 71,5% de los adolescentes tienen videoconsola, siendo los varones los que más la usan, (87% frente al 57,2% de las mujeres, p< 0,001), y juegan desde una media de edad de 8,7 años. Los videojuegos de disparos y luchas, deportes, conducción, son preferidos significativamente por los varones mientras que las chicas adolescentes eligen los videojuegos de aventuras. El 32,8% de los adolescentes tienen un gasto en videojuegos incluyendo cibersalas de 4 €/semana.
La sociedad en general y los profesionales sanitarios en particular, deben realizar una mayor educación sanitaria respecto al consumo de los diferentes medios de comunicación, estimulando una utilización racional de los mismos, y fomentando el espíritu crítico en los niños y adolescentes que les permitan decidir como quieren usar los medios de comunicación.
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