Sociedad de Pediatría de Asturias, Cantabria y Castilla y León

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El niño con problemas para el aprendizaje escolar

Dr. Ignacio Málaga Diéguez. Pediatra.
Hospital Universitario Central de Asturias.

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El niño no tiene buen rendimiento escolar”, “necesita mejorar en ciertas materias”, “se distrae y no sigue el ritmo de sus compañeros”, “interrumpe continuamente el curso de la clase”,… Estos son algunos de los mensajes que reciben ciertos padres en el colegio o instituto de sus hijos. Llega la noticia y surge la duda. ¿Qué hacer o dónde acudir para intentar ayudar a nuestro hijo?

Aunque en un principio pueda parecer competencia exclusiva de los pedagogos y profesionales de la enseñanza, por ser el colegio el lugar donde generalmente se detectan los problemas, alguno de estos niños podría también beneficiarse de la ayuda de su pediatra. Es evidente que el origen de todos los casos de fracaso escolar no debe atribuirse exclusivamente a problemas con el sistema educativo que reciben, ni que en todos estos niños se pueda detectar algún problema médico. Sin embargo, el pediatra, como principal encargado de la salud integral del niño, puede ayudar a asesorar a muchos padres, desorientados ante el dilema que se plantea cuando reciben la noticia de que su hijo tiene problemas escolares.

Niños en la escuelaEs fácil entender que, del mismo modo que existen personas con diferente talla (altas y bajas), nos podemos encontrar con individuos más y menos dotados para el estudio. Ni todos tenemos aptitudes para jugar en la NBA como pívot, ni todos estamos capacitados para desarrollar la teoría de la relatividad. Pero este planteamiento tan sencillo es, en ocasiones, difícil de aceptar por algunos padres. Asumir que nuestro hijo no va a poder cumplir todas las expectativas que habíamos depositado en ellos resulta duro.

Sin duda alguna es bueno estimular y buscar el máximo rendimiento de nuestro hijo, preferiblemente asesorados por personas dedicadas a la enseñanza y educación infantil. Sin embargo, forzar a un niño por encima de sus posibilidades, lejos de resultar beneficioso para él, puede originarle problemas de otro tipo como frustración, ansiedad, baja autoestima, etc.

Las diversas enfermedades que pueden pasar desapercibidas en el niño o adolescente y repercutir en su rendimiento académico pueden en agruparse en:

  1. Enfermedades orgánicas que repercuten en el aprendizaje.
  2. Enfermedades psicológicas o psiquiátricas que afectan al estado de ánimo.
  3. Trastornos específicos del aprendizaje.

El primer grupo, tal vez el más simple de resolver, se explica fácilmente exponiendo un ejemplo: el niño que no progresa adecuadamente en la escuela porque presenta algún defecto de visión. En este caso la solución suele ser sencilla una vez corregido el supuesto problema visual. Generalmente se trata de niños en los que a los problemas de aprendizaje se suman otros, generados por una o varias enfermedades de carácter físico u orgánico.

Las enfermedades psiquiátricas son algo más complejas. En este grupo se englobarían patologías que, aunque afortunadamente son poco frecuentes, conviene tenerlas presentes, como los cuadros de depresión o ansiedad infantil y otros procesos psiquiátricos más graves como los trastornos de conducta, los trastornos generalizados del desarrollo-espectro autista y los trastornos de la personalidad.

Dentro de estas enfermedades podríamos englobar, como un grupo aparte, a los niños que se hallan en una situación socio-familiar adversa o aquellos con problemas de relación con sus compañeros en su centro educativo (el término aplicado recientemente es el de bullying), con dificultades para el diagnóstico del problema y de una enorme complejidad en el manejo terapéutico. Los trastornos específicos del aprendizaje ocuparían el tercer lugar de la clasificación. Constituyen una de las causas más frecuentes de fracaso escolar, y afectan aproximadamente a un 5-15% de la población en edad escolar. Consisten en una disfunción de algunas de las áreas específicas del funcionamiento cognitivo y asientan en niños con una inteligencia global normal.

Los trastornos específicos del aprendizaje más frecuentes son:

A fin divulgativo, para los interesados en el tema, les recomiendo el libro “El curioso incidente del perro a medianoche” de Mark Haddon (Editorial Salamandra) que, a través de una novela “policíaca” entrañable –y en ocasiones divertida– nos muestra cómo es la vida y el comportamiento de Christopher Boone, un chico que padece Síndrome de Asperger, una enfermedad poco frecuente y compleja que, en síntesis, se caracteriza por dificultad en las relaciones personales e intereses restringidos.

Es evidente que existen multitud de situaciones y patologías diversas que pueden estar implicadas en el fracaso escolar de un niño. Es un tema siempre complejo, en cuyo manejo entran en juego numerosos profesionales. Será el trabajo conjunto de padres, pediatras, pedagogos, neuropsicólogos y, en general de todos los responsables de la salud y la educación del niño, el que le ayudará a superar sus problemas de aprendizaje y a conseguir una vida plena acorde con sus posibilidades.

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Actualizado el 16-07-2006

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