Durante muchos años tanto los usuarios de Internet como los diseñadores de sitios web han padecido la falta de un estándar bien definido para la creación de páginas en la World Wide Web (WWW). Al producirse la gran eclosión de Internet a finales de la década de los 80 y principios de los 90 del siglo pasado, los desarrolladores de los dos principales navegadores utilizados (Netscape y Microsoft) se enzarzaron en una batalla por conseguir el liderato que incluyó la utilización de extensiones propietarias del lenguaje HTML. Esto supuso avances importantes en las prestaciones de dicho lenguaje, pero a costa de perderse la compatibilidad entre navegadores, de manera que se popularizaron en las páginas web mensajes como "optimizada para Netscape Navigator" o "recomendamos Internet Explorer". Para los creadores de páginas web que pretendían atender a los usuarios de ambos sistemas el trabajo se multiplicaba, situación que se iba agravando a medida que se diseñaban nuevas versiones de cada navegador.
Para poner orden en esta situación Tin Berners-Lee, considerado el inventor de la WWW y Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica, fundó el Consorcio World Wide Web (W3C) en el año 1994. Desde entonces el W3C ha elaborado múltiples especificaciones técnicas y ha sentado las bases de una evolución ordenada y estandarizada de la WWW. En 1999 se publicó la especificación HTML 4.01 y en 2001 se estableció la recomendación XHTML 1.1. Previamente ya se disponía de otro elemento fundamental dentro de este proceso: las CSS (Cascading Style Sheets u Hojas de Estilo en Cascada), cuya versión CSS2 se publicó en 1998. Las CSS permiten definir con notable precisión el diseño de una página web separándolo del contenido, un proceso mucho más racional y que permite disminuir el tamaño de las páginas.
Aunque hace ya varios años que disponemos de las herramientas necesarias para crear páginas web basadas en estándares, su implantación ha sido muy lenta debido a un problema crucial: los navegadores. La tardanza de los programadores de algunos navegadores en incorporar a sus nuevas versiones soporte para los estándares del W3C ha impedido a los usuarios de Internet disfrutar de sus ventajas hasta hace muy poco. De hecho, el navegador más utilizado hoy en día (Internet Explorer) ha sido especialmente lento en incorporarlos y aún hoy su soporte no es ni mucho menos completo. Los desarrolladores de páginas web han tenido que enfrentarse al dilema de emplear estándares a costa de perjudicar a muchos usuarios que no utilizan navegadores compatibles, olvidarse de los estándares perdiendo todas sus ventajas, o crear varias versiones de sus páginas con el sobreesfuerzo que implica.
Desde esta página web consideramos que es el momento de dar el salto a los estándares del W3C. El diseño ha tenido en cuenta las limitaciones en el soporte de algunos navegadores. En el caso de Internet Explorer, los usuarios de la versión 5.0 en adelante podrán visualizar las páginas con total normalidad. Aquellos internautas que aún utilizan navegadores no compatibles con hojas de estilo, aunque se perderán el diseño de las páginas, podrán acceder también a todos los contenidos de nuestra web.
Los usuarios de Internet Explorer podrán utilizar de manera adecuada esta web a partir de la versión 5.0. No obstante, dado su limitado soporte de estándares, para conseguirlo ha habido que recurrir a algunos trucos de programación que suponen un pequeño incremento del tamaño de las páginas web. Por ello sólo se han utilizado tales trucos cuando se han considerado necesarios para la navegabilidad. Algunos pequeños detalles del diseño no se apreciarán con Internet Explorer, aunque por su escasa importancia pasarán desapercibidos para la mayoría de los usuarios. La nueva versión de este navegador, Internet Explorer 7, además de incorporar nuevas funciones (navegación con pestañas, agregación de contenidos, etc.) mejora notablemente el soporte de los estándares web, por lo que es altamente recomendable que se actualice. Si es usuario de la versión 6 y no puede actualizarse a la nueva versión (sólo está disponible para el sistema operativo Windows XP) debería plantearse cambiar a un navegador más moderno como los mencionados a continuación.
Existen alternativas de gran calidad a Internet Explorer. La mayoría de ellos están basados en el motor Gecko, gestionado por la Fundación Mozilla y distribuido como software libre. Este motor tiene un excelente soporte de los estándares del W3C y es notablemente más seguro que Internet Explorer. Su desarrollo avanza rápidamente, con frecuentes actualizaciones, y al ser de código abierto los escasos problemas de seguridad son detectados y reparados con suma rapidez. Entre todos ellos destacamos:

Con la versión X del sistema operativo de Apple pueden utilizarse varios navegadores con soporte para estándares. Safari, el navegador por defecto de este sistema basado, es un buen ejemplo que aúna grandes prestaciones con la mejor velocidad de funcionamiento. También existen navegadores basados en Gecko como Camino, o los ya comentados anteriormente Firefox y Opera. La versión 5.2 de Internet Explorer ha ido perdiendo popularidad a medida que ido envejeciendo.
En general los usuarios de cualquier entorno gráfico de Linux no tendrán problema para navegar en webs basadas en estándares. Los navegadores predeterminados de los dos escritorios más extendidos (Konqueror para KDE y Firefox en el caso de Gnome) poseen una magnífica compatibilidad. Además, están disponibles para Linux otros navegadores tan reconocidos como Opera, Mozilla, etc.
Actualizado el 2-12-2006
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